#11 - El fondo de aclaración real
Hoy no vengo a hablarte de mezclas raras ni de fórmulas mágicas. Vengo a contarte algo tan simple que, cuando lo entiendas, te va a cambiar la forma de colorear para siempre.
La mayoría de los errores de color que veo en los salones no vienen del reflejo. No vienen del .1, ni del .21, ni de si el neutralizante fue mucho o poco.
El error nace antes. Mucho antes.
Nace cuando ignoramos el fondo de aclaración real.
No porque esté oculto. No porque sea un misterio. Sino porque, por costumbre, lo damos por hecho.
Ese fondo está ahí, frente a vos… pero no lo mirás. Y ahí es donde todo se complica.
Te doy un ejemplo simple, que seguro te pasó más de una vez:
Creés que estás trabajando sobre un nivel 7 amarillo. Pero cuando lo mirás bien —bien de verdad— resulta que es un 7.34. No era amarillo. Era amarillo–naranja.
¿El problema era el neutralizante? Para nada. El problema era que formulaste para un fondo que no era.
Ahí aparece el reflejo que no querías, el que “no tendría que haber salido”, el que rompe la foto final. Pero no es el reflejo el que falló. Fue la lectura.
Por eso siempre insisto en lo mismo:
Mirar por zonas.
Confirmar la altura real.
Nombrar el pigmento expuesto exacto.
Y recién después formular.
No podés corregir lo que no mirás. Tan simple como eso.
Si empezás a observar estos detalles, te prometo algo: tu colorimetría cambia para siempre. Gana precisión, fluidez y calma.
Y colorín colorado… el secreto de hoy es dejar de asumir y empezar a ver.
Nos leemos la próxima semana, con otro aprendizaje para seguir elevando la profesión que nos une.
Mauro